Si bien los que nos identificamos con el gobierno estamos, a la luz de los resultados de agosto, exultantes y nos regocijamos con el devenir de la deshilachada opo (como les gusta decir a los de 6, 7, 8) esta realidad es por demás preocupante para el sistema democrático.
No por aquella falacia, a la cual se aferran tanto los referentes de la oposicion como los voceros de los grupos económicos a través de los medios hegemónicos, de que no es bueno que el gobierno tenga amplia mayoría en los cuerpos legislativos; sino porque a dejado el triunfo de Cristina en absoluta evidencia el grado de ignorancia e insensatez de los dirigentes opositores, salvo una insignificante minoría que podríamos rescatar con mucha benevolencia en el análisis de sus conductas, dichos y acciones.
La realidad electoral hoy marca la segura extinción de figuras del espectro político en un corto plazo, lo cual pone, a los opositores, de cara al desafió de suplantar no solo las personas sino la metodología de ejercer el rol opositor.
Ya que es claro que no solo se ha repudiado a los personajes, sino también a sus conductas, dichos y acciones.
En casi idéntica situación (aunque en forma diametralmente opuesta) ha de vivir, en realidad ya esta viviendo, el oficialismo que sabe que el 2015 lo tiene que enfrentar sin la candidatura de Cristina Kirchner y por ello necesita él también un reposicionamiento digerencial.
Ambas resoluciones necesitan ser dirimidas en el marco de una partidocracia que muestra mas defectos que virtudes (seguimos siendo benevolentes) por lo cual el panorama esta lejos de ser el ideal.
Si hacemos futurologia, algo solo aceptable en un juego dialéctico como esta nota, a la luz de lo que hoy muestra el panorama político, podríamos esperar que la oposicion viable pueda nacer de lo que hoy se aglutina en el Frente Amplio Progresista tras un proceso de depuración y consolidación y de la lucha por la sucesión de Cristina.
La derecha seguramente se alineara alrededor del Macrismo sosteniendo un proyecto profundamente antagónico a diferencia de aquella narrada en el párrafo anterior que solo podrá sostener diferencia de prioridades o personales.
Lo que no acepta juego de futurologia alguno es como y en que marco ha de formarse lo aquí esbozado ya que las estructuras partidarias (oficialistas u opositoras) son a toda luz incapaces de sostener y encauzar un debate de tal magnitud.
Hay veces que uno quisiera que la realidad le demuestre que estuvo equivocado... nadie dude que esta es una de ellas.
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